martes, junio 09, 2009

THUNDERBOLTS: INVASIÓN SECRETA


Ya está. Poquito a poquito voy haciendome con sagas Tie-In de Invasión Secreta que me van gustanto. Pero para variar me gustan más que la saga principal, estos números de los Thunderbolts junto con Nova, Los Guardianes de la Galaxia y Pantera Negra son de lo más entretenido que he leído en los últimos tiempos.

Que poco me imaginaba yo que tras Civil War los Thunderbolts iban a cambiar tanto hasta llegar a ser algo que poco o nada tiene que ver con el concepto original y que iban a convertirse en un grupo de referencia del Universo Marvel, pero si eso me lo imaginaba poco, todavía menos que Norman Osborn, un personaje que había sido quemado hasta el máximo posible, pudiera dar tanto juego y lo que nos depara el futuro de él es todavía mejor. Y da igual que sea Warren Ellis en Thunderbolts, Dan Slott en Amazing Spider-Man o ahora Christos Gage en Thunderbolts otra vez. Este Norman Osborn se ha reinventado a si mismo.

Además y sin hacer ningún spoiler gratuito aquí la historia aunque es bastante plana: Los Thunderbolts son ostiados en su montaña por el Capitán Marvel, el cual es víctima del mayor súper poder de Osborn: su dialéctica. Puede que haya alguna sorpresa entre los miembros del grupo, altas y bajas y no tiene por que ir en la misma dirección de “infiltración y suplantación” que el resto de la invasión.

A ver dicho claramente, es un tebeo de ostias, de “mira que guay soy” o de “como molo y mato más tú”. Pero es que es un tebeo divertido. Los personajes y las tramas no se desarrollan durante los cinco números que dura la saga pero da igual porque te lo pasas genial con las sobradas de Bullseye o Veneno o los desvaríos de Norman Osborn. Impagable el diálogo breve que tiene con Furia al final del quinto episodio.

Espero que Andy Diggle esté a la altura.


NOTA: 8/10

1 comentario:

Mike Lee dijo...

¿Esta etapa es tan recomendable como la de Ellis, que dejó el listón muy alto?
Menos mal que unos pocos guionistas han sabido darle a Norman la importancia que se merece, y que sea incluso más malvado sin la máscara que con ella.
¡Saludos!