lunes, octubre 12, 2009

GREEN DAY EN MADRID. INCREÍBLE ES DECIR POCO.

Apotéosico el concierto de Green Day en Madrid, quien me iba a decir a mi que ver a esta panda de californianos cuya música dejó de interesarme hace muchos años iba a convertirse en uno de los diez mejores conciertos de mi vida. Ver a Green Day era para mi una asignatura pendiente, pues como buen amante de la música rock en casi todas sus vertientes me gustaría ver por lo menos una vez en directo a todos aquellos grupos que hayan sido importantes para mi en algún momento de mi vida.

Ya avisaban que iba a ser sonado pues las entradas se agotaron semanas antes del concierto y eso que fue en el Palacio de los Deportes, sin duda el recinto con más aforo de la capital. Con una puntualidad pasmosa (y sin teloneros) el concierto comenzó a las ocho y media de la tarde clavadas. Como era de esperar la fiesta comenzó con 21st Century Breakdown. El single del último y más flojo disco de los Green Day, y la primera parte del concierto estuvo dedicada por completo a este álbum. Y lo cierto es que en directo suena mucho mejor que en casa y disfruté de bastantes temas.

Pero como podía imaginarme que me encontraba ante un show que iba a extenderse casi tres horas y donde tras dejar de lado su último trabajo ibamos a presenciar un espectáculo como el que fui afortunado de ver. Con un sonido clarísimo y una puesta en escena formada por un escenario cuyo fondo mutaba para representar todo tipo de cosas Green Day dio un repaso a toda su carrera e incluso versionaron canciones como Stand by Me o Satisfaction. Para todo ello hicieron falta tres bises, pero no importó.

Si he de buscar algo negativo tal vez sea que en algunas de sus canciones más míticas como Hitchin´Ride buscaron demasiado la complicidad del público y las alargaron o incluso llegaron a fastidiar más de lo necesario. Menos mal que dejaron fuera de este bloque a Basket Case (casi lloro al oírla) o Know Your Enemy. Tuvimos momento intimista y acústico con Bullevar of Broken Dreams y Billy Joel Armstrong no paró de correr y bailar en todo momento subiendo cada dos por tres a gente al escenario y disparando pistolas de aguas gigantes, camisetas a todas las gradas y en definitiva transmitiendo una sensación de buen rollo como pocas veces he sentido.




Durante tres horas volví a sentirme como si tuviera diez años menos y ningún problema a la vista. Sólo por eso mereció la pena ir.

2 comentarios:

IvánN Díaz dijo...

ainsss te odio tanto por haber ido a este concierto...

Yota dijo...

Odiame, odiame, porque ha sido irrepetible XD