lunes, febrero 22, 2010

LOS MUERTOS VIVIENTES: Aquí Permaneceremos


Este noveno tomo de la mejor colección de cómic que hay ahora mismo en el mercado tiene el “dudoso” honor de haberse convertido en la continuación más esperada tras la espeluznante, trágica, espectacular y asombrosa conclusión del volumen anterior. Como dije en su día, nunca antes había visto a toda la blogosfera con una opinión tan unánime como la vertida en todos los webs y blogs tras la lectura del octavo arco argumental.

En este volumen que no hace más que recordarme a la película “The Road” que recientemente he visto en el cine, observamos como Rick y Carl, padre e hijo, vagan sin fin buscando un lugar al que puedan considerar seguros tras la debacle sufrida en la cárcel. El principal problema que puede tener esta historia, y eso que es magnifica, es que comparándola con lo acontecido hasta el momento resulta un pelin inferior sobre todo en los primeros capítulos, donde lo mejor son las conversaciones que tiene Rick por teléfono con un extraño personaje cuya identidad no voy a desvelar.

Pero Robert Kirkman, que junto a Steve Niles ha revitalizado el género de terror en los U.S.A., es un maestro del género y el aparente bajón de calidad no es más que un punto y a parte en la serie. Aquí tras el reencuentro con algunos antiguos personajes seremos testigos de la presentación de un nuevo grupo, que por primera vez en los más de cincuenta números que van publicados tiene una misión, un objetivo que va mas allá de la mera supervivencia, por si esto fuera poco claro está.

Con los huevos en el suelo me quedé cuando leí el que parece ser será el nuevo leiv motiv de la serie, me ha encantado la idea siempre y cuando la explicación de todo no sea tan decepcionante como fue para mi la conclusión de Y: El Último Hombre, una serie de temática totalmente distinta pero de desarrollo similar. El mayor inconveniente que le veo es que me da la sensación de que Robert Kirkman ya ha vislumbrado el final de su historia y aquí empieza la carrera para llegar a la meta, será una carrera larga seguro y con no pocas sorpresas en su desarrollo pero me temo que estemos en el ecuador de esta gran epopeya humana.

El otro gran beneficiado de la pluma de Kirkman en esta saga es Carl, el hijo pequeño de Rick. Un niño al que fuerzan a madurar en un mundo sin la esperanza, la luz o los juegos propios de su edad. Para el recuerdo quedará la frase “Papá ya he crecido, no te necesito, ya no tengo miedo” Genial.

NOTA: 8/10

5 comentarios:

Osukaru dijo...

Estoy de acuerdo contigo, este número ha sido "puente" entre la trágica etapa anterior y la que ahora se presenta.

Yo no sé, pero con la actitud que ha tomado el hijo de Rick ahora... me temo lo peor...

;)

charlie furilo dijo...

De acuerdo contigo: el anterior tomo era insuperable (De lo mejor que he leído en años) y este es un tomo de transición, pero no por ello menos interesante, pues profundiza en la relación entre Rick y su hijo - en efecto, las referencias a "The road" son evidentes - y como los hechos acaecidos les han afectado. A la vez nos presenta a esos nuevos personajes y "su misión" que a buen seguro darán mucho juego en numeros posteriores. Por cierto, ese científico o lo que sea me da, muy, pero que muy, mal rollo.

Saludos.

soy leyenda dijo...

Tienes razón en que parece que a todo el mundo le gusta esta serie. No es algo muy habitual en el mundillo, ¿verdad?

¿Y no se os hace la lectura del tomo de Planeta demasido rápida? Tanto tiempo esperando a que salgan nuevos tomos y es que te lo ventilas en un plis.

Nemo Nadir dijo...

Yo llevo leídos hasta el número 69 USA (el 70 está a punto de aparecer) y sin colar ningún spoiler, tengo que decirte al respecto de:

"el que parece ser será el nuevo leiv motiv de la serie (...) me da la sensación de que Robert Kirkman ya ha vislumbrado el final de su historia y aquí empieza la carrera para llegar a la meta"

que te equivocas.

Mythos dijo...

Sí, por lo que sé la meta aún esta muy lejos de ser una opción. La cuestión es cuanto tiempo podrá Robert Kirkman mantener este nivel sin recurrir a intentar explicar el origen de la plaga o cosas similares. Además lo genial que tiene la serie es que no puedes preveer nada. Ni siquiera puedes estar seguro de que el protagonista vaya a salir siempre airoso.