miércoles, septiembre 08, 2010

13 BALAS. Es todo lo que nos separa de los malditos.


13 Balas son todos los proyectiles que caben en el cargador de una glock reglamentaria de la policía americana. 13 Balas marcadas en la punta que hace que su explosión sea capaz de reventar en mil pedazos su objetivo. Claro que a veces el objetivo puede ser tan fuerte que ni un bazoka lo dañaría. Estoy hablando de los Vampiros de esta obra.

A finales de los años ochenta el agente especial Arkeley al mando de un equipo de los S.W.A.T se enfrentó a Lares, el que estaba considerado como el último vampiro sobre la tierra. Consiguieron seguirle a su madriguera donde le asaltaron cuando intentaba restituir la juventud a su estirpe. Arkeley fue el único superviviente pero en un último y desesperado esfuerzo consiguió arrancar el corazón al vampiro..

Hasta que veinte años después la agente de autopistas Laura Caxton se encontró con un siervo conduciendo un coche que albergaba los cadáveres destrozados de toda una familia. Este hecho hace que Arkeley vuelva a aparecer en escena y que acoja a Caxton como su ayudante “forzosa” para volver a acabar con los chupasangres.

Y esta es la sinopsis de uno de los últimos libros que me he leído, está claramente separado en dos partes, la primera es la que más me ha gustado donde se va describiendo como es este mundo donde los vampiros eran de lo más habitual. Y para variar el autor David Wellington (autor de la saga Zombi.. island, city....) introduce elementos propios en la mitología vampirica. Hay que reconocer que los vampiros que aquí son presentados son de lo más temible que he leído hasta ahora: el ajo, la plata y el agua bendita no les afecta, tienen reflejo en el espejo, son albinos y se les cae todo el pelo y la pigmentación cuando se vampirizan (vamos, muy del estilo de los de 30 días de noche) suelen vivir en grupos de cuatro y por el día cuando descansan (siempre en ataúdes sufren una especie de metamorfosis como un gusano-mariposa) y cuando han bebido sangre son tan poderosos y resistentes que las balas ni siquiera les mellan la piel.

Vamos, que acojonan de verdad. Arkeley, es el típico tipo duro, de métodos expeditivos, que vive para su trabajo y que está obsesionado con sus rivales, siempre parece que tiene algo que ocultar y nunca se le ocurre decir nada amable a nadie, tiene un peculiar sentido del humor y Caxton es todo lo contrario.

La segunda parte del libro cuando ya se ha descubierto todo el pastel, está claro quien es el malo y sobre todo los últimos capítulos con lo que se supone que era una gran sorpresa, pero que no sorprende a nadie, ya me ha gustado menos. Pero merece la pena por la original visión que presenta sobre estos adorables no-muertos.

NOTA: 7/10

2 comentarios:

jordim dijo...

Pinta muy bien eso.

Yota dijo...

Gracias por el comentario. Si te gustan los vampiros, hazte con él!