jueves, octubre 06, 2011

THE WIRE T.3. Llegó un Soldado, Se Marchó un Hombre.



Sigo devorando a buen ritmo las cinco temporadas con que cuenta la magnifica The Wire. Ya voy por la tercera y al igual que en las dos primeras volvemos a tener un tema central totalmente distinto a lo visto anteriormente, el problema que nos ocupará durante estos trece episodios será la política aunque con las drogas como telón de fondo por supuesto.

En Baltimore se acercan elecciones municipales y el alcalde está presionando mucho a la policía para el número de delitos mortales baje, pero hay un problema y es que ese año están teniendo cifras record en lo referente a homicidios. Así que cualquier cosa vale para llegar a los objetivos, desde falsear los resultados hasta tomar medidas desesperadas y radicales como las del jefe Colvin, algo bastante diferente a todo lo visto en las series de policías.

Pero no todos quieren hacer las cosas de forma rara o ilegal, habrá también quien quiera hacerla de forma decente y así tendremos a un nuevo personaje Thomas Carcetti (el meñique de Juego de Tronos) que pretende llegar a la alcaldía de Nueva York con grandes ideas y con el apoyo del público, pero con el problema de ser blanco en una ciudad de negros, dicho todo esto si ninguna connotación racista que conste.

Además volverá a escena Avon Barksdale tras su estancia en la cárcel, un personaje fascinante ya que al contrario que su hermano en el crimen Stringer Bell, él sabe perfectamente lo que es y lo que quiere y eso es ser un gángster y mandar en las esquinas donde se venda SU droga. Sin embargo el bueno de Bell desconoce su lugar y quiere jugar en ligas más importantes donde no sabe desenvolverse del todo. Si a las tensiones entre los dos principales “villanos” le sumamos la aparición de una nueva generación de delincuentes que no respetan las reglas y a Omar que querrá cumplir su venganza con más ganas que nunca. Entre los “buenos”, seguirán los mismos y quedará más patente si cabe que McNulty es un capullo. Es egoísta, no respeta la cadena de mando, no sabe trabajar en equipo y piensa que el fin justifica los medios.

Habréis notado que he entrecomillado buenos y malos, y es porque esta serie se diferencia de todas las demás por su realismo, por su crudeza por su falta de un final feliz, quedando claro el problema de la droga es como la energía, ni se crea, ni se destruye solo cambia de forma. Aquí no estamos ante una lucha entre el bien y el malo, aquí los personajes luchan contra si mismo, por encontrar su lugar y su identidad, no hay malos malísimos, ni buenos buenísimos. Solo seres humanos que dictan los comunicados de su conciencia, lo podrida que éste la susodicha ya es otra historia.

NOTA: 9/10

Pd: En esta temporada cascan un par de personajes bastante importantes, a mi se me cayeron los huevos al suelo con el episodio once.

4 comentarios:

Fer1980 dijo...

Genial serie y genial esta temporada, es curioso como evolucionan las cosas al principio Stringer parecía más listo, más dispuesto a abrirse camino y luego...

soy leyenda dijo...

De lo mejor que hay. Lo único malo: que ya te quedan pocas temporadas.

charlie furilo dijo...

Esta temporada tiene momentos antológicos (Por ejemplo el encuentro en el callejón entre Omar y el Hermano Mouzone o el momentazo Stringer Bell). Al lorito con la cuarta temporada, que toca el tema de la educación en los colegios. A mi pareció acojonante...

Yota dijo...

Gracias por los coments!

Fer1980: Ya te cuento, casi era hasta prvisible.

Soy Leyenda: Ya ves, la cuarta está siendo la caña.

Charlie: Te doy la razón. Me encanta como cambia el registro cada temporada.