viernes, julio 27, 2012

LOBEZNO ¡ADIOS CHINATOWN!



Lo primero que quiero decir, es que espero que este post lo leáis (los que lo hagáis) el viernes por la noche, lo he dejado programado para ese momento, pero dados los problemas recientes que he tenido con blogger para publicar, a saber, si se ha publicado correctamente, habré recuperado el poder. Buahahahahaa.

Casi como empezó resulta que ya estamos llegando al final de la etapa de Jason Aaron, trabajo que le ha servido en Marvel para convertirse en uno de los guionistas punteros de la editorial y máximo responsable de la penúltima jodienda que le ha pasado a los mutantes, dividiéndolos en dos facciones.

Jugando con la situación final de Cisma, en la que Logan vuelve a Nueva York para reabrir la escuela para Jóvenes Talentos, se da cuenta de una cosa, que necesita pasta, así que va al “Rincón de Harry” para recuperar sus ahorros, que como podréis imaginar son un buen montón debido a la cantidad de años que lleva por ahí, la vida que ha tenido y lo austero y rata que siempre ha parecido. Pero horror, dicho dinero no está.

Con esta sencilla premisa, Aaron nos cuenta una divertida historia en tres partes que no profundiza demasiado en los personajes pero que entretiene casi casi más que el resto de su etapa en Wolverine desde que fue renumerada por última vez si me apuran, además demuestra que conoce muy bien el Universo Marvel, no sólo rescata la mítica taberna donde los mutis empinaban el codo en tiempos de Chris Claremont, también pone de co-protagonistas al Hombre Gorila de los Agentes de Atlas, a una de las Armas Inmortales (de la serie del Puño de Hierro de Fraction y Aja) e incluso recupera a la panda de asesinos que el mismo se inventó para uno de sus primeros acercamientos al canadiense en la limited de Destino Manifiesto.

Lo cierto es que la historia es un verdadero delirio donde todo vale, bajo Chinatown hay túneles que llevan directamente a China, dragones y toda una red de narcotráfico controlada por “La Garra de Jade” que cuenta con un ejército privado, esclavos, concubinos… de todo lo que necesite. Su deseo es simplemente lucrarse vendiendo todos aquellos vicios que la humanidad precise.

Así que tenemos acción, muchas peleas y hostias gratuitas, frases molonas y situaciones ridículas para dar y tomar. Para rematar esta agradable lectura también tenemos el regreso de Ron Garney a los lápices, aunque lleva años sin estar al nivel de su Capitán América junto a Mark Waid, al menos apunta buenas maneras.

NOTA: 7/10

1 comentario:

Anónimo dijo...

Apenas llevan publicados 2 números en México y sin lugar a dudas todo el delirio que plantea Aaron es muy divertido.