sábado, octubre 06, 2012

IRON MAN: DEMONIO




He de reconocer que no me fiaba mucho de esta historia, titulada Demonio, en clara alusión a la mítica de Demonio en una Botella. Ya sabéis aquella en la que Tony tocaba fondo (otra vez) con su problema con la bebida, eso fue hace más de veinte años, desde entonces ha habido toda una pléyade de escritores que no han tocado ese tema, no por ser tabú sino por ser consecuentes con el personaje, Tony había superado su alcoholemia pero siempre tendría miedo de una posible recaída.

Entonces llegó Matt Fraction y si ya de por si Miedo Encarnado fue una basura, a Matt le pareció oportuno hacer que Tony se pillase una buena cogorza para que así pudiera hablar con Odin, si, yo también pienso que es una chorrada como un piano de grande. A partir de ahí pues ya me esperaba cualquier cosa. Nuevas crisis alcoholicas, nuevo descenso a los infiernos, el rechazo de sus amigos por no dejarse ayudar, etc..
Pues me he equivocado. Fraction ha hecho que Tony se comporte como un adulto, consciente de que sus actos fueron fruto de un momento desesperado y para tal optó por tomar medidas desesperadas, se podría haber hecho mucho mejor desde luego, pero al menos parece que tenía un plan, lo cual es de agradecer.

Dejado de lado Miedo Encarnado, volvemos a la carga con el Mandarín y Zeke Stane que se han aliado (aunque habría que decir que más bien el primero ha subyugado al segundo) para acabar con Tony Stark a todos los nieveles. Obligarle a perder su credibilidad como Vengador, como héroe en solitario, como empresario y llevando a quiebra  a Stark Resiliente.

Para ello se servirá de toda una legión de enemigos clásicos de Iron Man, modernizados y equipados para lo ocasión tales como Dínamo Carmesí, Macero, Fundidor, Tizón, Láser Viviente, Torbellino o Ventisca. Cuyos rediseños son bastante, bastante feos así que un tirón de orejas para Salvador Larroca, que cada vez va dibujando mejor y ya no da esa sensación de que copia y pega todo el rato con el Photoshop. 

Esto no será todo, porque también hay que tener en cuenta que Justine Hammer y Acero de Detroit, el Departamento de Defensa y su propino e inestable entorno también le apretarán de lo lindo las tuercas. Se aproximan tiempos chungos para Tony y eso que parece que Fraction le iba a dar algo de cancha, pero no, finalmente es otro de esos escritores que piensan que un personaje por ser un superhéroe tiene que ser puteado hasta el infinito como dogma.
 
 
Una buena historia, muy entretenida, dinámica y plagada de personajes clásicos. De momento Tony parece que tiene todas las de perder, a ver donde acaba todo.

NOTA: 7/10

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