jueves, enero 03, 2013

IRREMEEDABLE T.3 Secretos y Mentiras.



Mark Waid me va a matar, en serio, estoy enganchado a esta serie como hacía años que no me enganchaba a un cómic que estuviese publicado por Marvel. Tenía que haberme subido a esta serie desde el comienzo y no cuando casi está a punto de terminar su edición española, porque el desembolso es considerable (Norma que cabrona eres cobrando doce pavetes por cuatro números USA) y hace un par de horas he terminado el tercer tomo y para cuando hayáis leído esto ya me habré hecho con el cuarto.

Su guionista, que también me tiene fascinado con Daredevil, sigue narrando la desgarradora crónica de un mundo desolado por el Plutoniano, el que antaño fuera el particular Superman de este universo de ficción, el tomo anterior acabó con un cliffhanger de los buenos ya que uno de los miembros supervivientes del Paradigma ponía al Plutoniano contra las cuerdas.

Ahora al protagonista le toca digerir esa información y sopesar sus opciones, por su parte el ejército de los Estados Unidos activa el llamado protocolo Ultimátum, que consiste en liberar al particular Doomsday del Plutoniano. Me parece increíble la capacidad del guionista para presentarnos personajes y conceptos totalmente nuevos en doce números y dotarlos de un trasfondo, de una sensación de que se podrían contar muchas historias sobre su pasado, que ya quisieran para si muchas colecciones con décadas a sus espaldas.

El título del post viene a cuento porque por primera vez desde el comienzo de la colección tenemos oportunidad de ver momentos más reposados, escenas más tranquilas donde se nos cuentan muchas más cosas para comprender el cambio de actitud del ahora dominador mundial. Hay mucho que leer en estas 96 páginas, ¿qué oculta Bette Noir? ¿la particular Kriptonita del Plutoniano? Maybe, maybe…

Y por supuesto hay partes que nos vuelven a poner los pelos de punta como esa visita a algunos de los hogares adoptivos y la crueldad derivada de ellos o también el nuevo movimiento de su antigua némesis Modeus. El cuarto tomo promete emociones fuertes, si señor.

Por su parte no hay mucho más que añadir sobre el dibujo de Peter Krause, sigue siendo bastante básico y funcional y en algunas tomas más “reposadas” le fallan bastante las expresiones faciales. Un mal menor, pero leer esta serie por alguien como Bagley, Immonen o Kubert… se me hace la boca agua.

NOTA: 8/10

2 comentarios:

Mike Lee dijo...

Muy recomendable, un cómic sorprendente que desde luego merece la pena leer. Eso sí, a mí me convence bastante el dibujo de Peter Kraus.

¡Saludos!

Yota dijo...


Ya ves colega, esto de empezar a comprar cosas que se te han quedado atrás es una puta ruina XD