miércoles, abril 17, 2013

LOS PROYECTOS MANHATTAN ¿Y SI LA BOMBA ATÓMICA SÓLO FUE UNA TAPADERA?



En los últimos tiempos el nombre de Jonathan Hickman está ganado una relevancia que te cagas. 

Discretamente y gracias a su buen hacer en Guerreros Secretos, Shield y 4 Fantásticos se ha convertido en un autor de culto. En España poco a poco se han ido editando todas sus miniseries publicadas originariamente por Image Comics, todas las llimiteds han visto la luz gracias a Panini Comics. Pero su primera serie regular curiosamente la saca Planeta…

Bueno todo esto son datos totalmente innecesarios y quedan la margen de una serie cuyo primer arco argumental me ha enganchado totalmente, así a lo bruto y sin florituras. La premisa es original y atrayente.
Todo comienza en plena Segunda Guerra Mundial con el departamento de guerra de Estados Unidos fichando a Joseph Oppenheimer (cuya personalidad resulta esquizoide como mínimo) para que desarrolle armas para acabar con los enemigos de la nación que más que los nazis son el temible Imperio Japonés.

En la realidad distópica donde se desarrolla Los Proyectos Manhattan, los japoneses usan robots samuráis y tienen teletransportes para llegar de un lado a otro del mundo. La magia se une con la ciencia y además dentro del proyecto hay celebridades reales y ficticias como Albert Einstein, Richard Feynman o Harry S. Truman, cuya vertiente francmasónica será un elemento clave.

¿Y si la bomba atómica no fuera lo peor? Esta es otra de las premisas que ofrece esta serie. En serio, en sólo seis números se nota una tormenta de ideas y un sinfín de posibilidades como pocas veces se ve en un cómic-book americano. Lo mejor de todo es que esto no ha hecho más que empezar. Otras culturas extraterrestres, viajes a mundos y universos paralelos… todo cabe.

El techo de la serie desde luego es la imaginación de Hickman. Además todavía no se ha tocado mucho politiqueo y aunque aborrezco la realidad política de nuestros días, me encanta la política de ficción, así que en este aspecto también me estoy frotando los dedos deseando de que llegue.

Voy terminando (no he querido comentar nada más, odio los spoilers) con una breve mención a Nick Pitarra, artista que no conocía y que es deudor (espero que no se le ocurra negarlo) de Frank Quitely, sin llegar a la excelencia del inglés por supuesto, tiene alguna página donde se pasa de caricaturesco pero por lo general cumple de sobra.

NOTA: 8/10

3 comentarios:

Tomás Sendarrubias dijo...

Este te lo pido

Mike Lee dijo...

Tiene muy buena pinta y una propuesta interesante, tendré que leerlo y dar una oportunidad a Hickman.

¡Saludos!

Skellington dijo...

Y despues de Tomas te lo pido yo...junto con SAGA.

Y Quitely es escoces!!!

Nacho