jueves, mayo 30, 2013

THUNDERBOLTS: COMO EL RAYO. Finalizando quince años de historias.


 
Otra serie que llega a su fin antes de su paso a Marvel Now… bueno en este caso eso no es cierto del todo, porque antes de que llegase el relanzamiento no llegó a existir un nº 175 de Thunderbolts, si no que ese número redondo fue renombrado como Vengadores Oscuros, no se que tal estará ese episodio porque como Panini ya sólo lanza series en formato 100% Marvel pues pasaré de leer esa serie como muchas otras, pero vamos a pasar al tomo en si.

En este último volumen hay dos arcos bien diferenciados, el primero sigue mandando a tomar viento a los Thunderbolts fugados a través del tiempo, en concreto en esta historia llegaran a la era medieval del Rey Arturo, con todos sus caballeros, Merlín e incluso Grendel y otras cuantas criaturas de espanto. Un arco muy entretenido donde para variar lo mejor suele los diseños de personajes que para la ocasión hace Kev Walker.

La verdad es que la interacción de los villanos de Marvel con la era de magia de Arturo ha quedado muy bien y por ejemplo el enfoque que se le ha dado a los poderes de Merlín son toda una novedad y eso teniendo en cuenta la abundancia de novelas y de versiones que existen sobre el personaje es mucho decir.

Pero la parte verdaderamente importante de este séptimo tomo es la segunda historia, publicada originalmente en USA para que coincidiese con el 15º aniversario de la publicación del mítico Thunderbolts 1 que dejó boquiabierto a todo el mundo que leyó el cómic. En esta breve historia de tres números el grupo formado por Centurius, Troll, Bumerang… y especialmente Techno y Piedra Lunar se reencuentran con la formación original, pero original original, antes incluso de que Jolt fuera parte del grupo.

Pues pese a tener buenos mimbres el resultado final es sumamente decepcionante, ya que en lugar de centrarse en la implicación emocional que tendría para los personajes encontrarse con sus versiones pasadas o futuras según sea el caso, lo que ofrece este cruce es una buena ida de olla de Jeff Parker al respecto de los viajes en el tiempo y las paradojas temporales. Además parece que el guion ha sido improvisado hay un momento en el que un personaje dice, “no os preocupéis en interactuar puesto que será con toda seguridad una línea temporal distinta” y luego una burrada que pasa está a punto de acabar con el universo. Así sin más.

Al menos son muy salvables las portadas de Mark Bagley para este mini arco argumental y muy agradables de ver los lápices de Declan Shalvey, dibujante al que no conocía y que me ha gustado mucho.

En general un final decepcionante para una era que próximamente disgregaré en el blog.

NOTA: 5/10

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