domingo, julio 21, 2013

A LOOK TO THE 80´S XXII: Karate Kid (1984)


Joder, parece que fue ayer pero ya han pasado tres meses desde la última vez que postee algo dentro de las seis secciones temáticas fijas que tiene mi blog, la verdad es que es mucho tiempo y pido disculpas si alguno de vosotros es seguidor de alguna de ellas. Está era la cal, ahora viene la arena, ante mi tengo un verano chungo de curro (y a dios gracia que septiembre pinta nubarrones) así que quitando fines de semana dudo que pueda actualizar como es debido. Sepan disculparme please.

Bueno, hoy vamos con una nueva reseña de cine ochentero, el mejor en mi opinión, hablemos de Karate Kid, película que pude revisionar en el cine en pantalla grande el pasado martes gracias al ciclo rewind de Cinesa que cada semana recupera un clásico del cine en versión original, aunque en su versión digital y no de 33 mm como hace Phenomena.

¿Qué decir de Karate Kid que no se haya dicho ya? Tal vez muchos no sepáis que se trata de la adaptación de una fábula llamada “A veces el corazón de la tortuga” de Kenzaburo Oe y que fue occidentalizada para la ocasión por el ganador del óscar por Rocky, John G. Avidsen. La cinta nos presentaba al pequeño Daniel Larusso, al que daba vida el malogrado Ralph Macchio (no confundir con el editor de Marvel), un chaval sin padre ni hermanos cuya madre sobrevive a base de curros de mierda y que se ve obligado a mudarse a una ciudad donde no conoce a nadie.

Y aquí llega el carrusel de tópicos cuando conoce a la chica que salía con el matón del instituto y ésta se enamora de él, pero claro el matón y sus colegas se hinchan a darle de hostias una y otra vez hasta que conoce al mítico Señor Miyagi, el carismático Pat Morita. Por cierto que a la novia del chaval la interpreta Elisabeth Sue que ya prometía y ustedes ya saben a que me refiero.

A mi es una película que me encanta, me la se de memoria y no me importa, casi hasta puedo decir los diálogos. Creo además que no ha perdido ni un ápice de su encanto pese a tener casi 30 años. El momento de “Wax On, Wax of” es ya un clásico, así como su entrenamiento en la playa haciendo la gruya, un golpe para el que se me ocurren media docena de formas de contrarrestarlo por mucho que Miyagi diga que es imparable.

Es cierto que tiene algunos elementos un tanto pillados por los pelos como toda la parte del entrenamiento, Daniel apenas aprende a dar golpes, a pararlos muy bien, pero a hostiar como que no y llega el momento del campeonato y se los come a todos con patatas XD, eso sí, los diez minutos finales con la canción de Joe Esposito “You´re The Best Around” me siguen poniendo los pelos de punta. Porque eran chavales, pero los "malos" de la película, los alumnos del Dojo Cobra Khan, acojonaban de verdad con su rollo "¿Hay piedad en este dojo? ¡No sensei!" A mi de pequeño me daban miedo y todo Xd

Dos apuntes finales. La excelente banda sonora de Bill Conti (Rocky, Masters del Universo) que a veces peca de épica para lo que muestra en pantalla y que el final de la primera no es el que recordaba, ya que yo lo mezclaba con el principio de la segunda XD.

Imagino que cuando la vuelvan a poner en la tele si la pillo, la veré otra vez.


3 comentarios:

XAVI dijo...

Gran post, YOTA. Para nostálgicos como yo.

"You're the Best", Genial.

Esta abriría la veda a otras producciones del estilo como era "Karate Kimura" donde se explotó el filón hasta la saciedad.

Un apunte cinéfilo. Uno de los amiguetes de Lawrence (Dutch) y discípulo del Cobra Cay, que justo en la foto aparece al lado de este y tapado por MARTIN KOBE es CHAD McQUEEN, hijo del GRAN STEVE McQUEEN y que aparece teñido de rubio hortera.

Santiago Bobillo dijo...

¿Soy yo, o la mitad de los chavales del Dojo Cobra se están partiendo de risa en el fotograma que has puesto?

Anónimo dijo...

Para mi uno de los encantos y aciertos de las películas de Karate Kid, es que Daniel no llega nunca a ser un fuera de serie, sino que es capaz de ganar sin ser mejor que sus oponentes.

Hay que reconocer que el muchacho es bastante patoso y le hostian a base de bien, pero aún así, consigue ganar gracias a los golpes maestros de Miyagi.