lunes, diciembre 30, 2013

ESCAPE FROM TOMORROW. Cuidado con el ratón Mickey




Ya van quedando menos películas vistas en Sitges que comentar lo que si les puedo asegurar que muchas de ellas fueron fascinantes como poco y desde luego originales, algo que en el cine fantástico y de terror se me antoja harto complicado de conseguir en los tiempos que corren. Pero lo que son las cosas, con un presupuesto ínfimo, unos medios paupérrimos y jugándose una demanda Randy Moore nos ofrece un completo, realista y espeluznante análisis de la caída de en la locura de un padre de familia.

Jim es el cabeza de familia que se dispone a finalizar sus vacaciones con su mujer y sus dos hijos en la idílica Disney World de Florida pero poco podía imaginar que un fin de semana prometedor se podría convertir en una pesadilla en vida. Todo comienza con una llamada telefónica que le cuesta el empleo y partir de ahí llega la caída en picado.

Antes de empezar a analizar brevemente esta pequeña joya contemporánea - deudora del mejor David Lynch- habría que destacar varias cosas que hacen de Escape From Tomorrow una cinta muy muy especial. Comenzamos con el aspecto, rodada en blanco y negro para abaratar costes de iluminación y tal el aspecto de muchas de sus imágenes son totalmente evocadoras y contradictorias al ser el mundo de Disney uno llego de color en la imaginería popular, este hecho hace que el realismo de las imágenes logre perturbarnos en más de un momento.

Lo segundo es que Escape From Tomorrow fue rodada completamente en Disneyworld sin el permiso de Walt Disney INC, Randy Moore pilló un equipo básico de rodaje, un par de cámaras y una docena de actores y con todos sus huevos se plantó en el parque temático sin pensárselo lo más mínimo y se marcó esta peliculaza.

En serio, la película engancha, ver como Jim poco a poco va perdiendo la cabeza en ese mundo de fantasía y felicidad, su ira contenida, la rabia y la impotencia por perder su trabajo y el exceso de alcohol que va ingiriendo desde primera hora de la mañana se mezcla con un compendio de paranoias, de visiones de iconos de Disney desfigurados que le observan con macabras sonrisas, a lo que hay que añadir la enfermiza obsesión que tiene con dos lolitas francesas con las que se empeña en coincidir y más tarde en perseguir en toda regla.

La segunda parte del filme entra de lleno directamente en el terreno del surrealismo más poco convencional que pueda imaginarse con escenas que confunden al espectador al que el cambio de “rollo” le sorprende (y creedme que cuando se está viendo una película como ésta sorprenderse de esa manera no es poca cosa) y deja totalmente descolocado.

Este experimento narrativo y visual es también una crítica feroz y en toda regla al corporativismo de las grandes empresas en general – no solo de Disney – que ven en sus trabajadores números, que ven en los niños fuentes de ingresos… Moore retrata los parques temáticos como fuentes del mal más primigenio, concepto que se aproxima a esa leyenda urbana que cuenta que Walt Disney fue una persona sumamente cruel. El final es también muy destacable por su crueldad y por – de nuevo – pillar por sorpresa al respetable.

Pocas veces se verá algo así en el cine, en España por supuesto si llega en DVD será bastante pero me da que habrá que recurrir a plataformas menos legales para hacerse con ella. Sin tienen la oportunidad no se la pierdan.

NOTA: 9/10

1 comentario:

Vladek dijo...

Gracias por recordarme esta pelicula. Vi el trailer hace un tiempo y la tenia en pendientes, otra pelicula que seguramente no vea los cines españoles.