lunes, diciembre 09, 2013

MAGIA EN 24 PÁGINAS


Desde hace ya muchos años hay un elemento que echo en falta de los cómics: los episodios autoconclusivos. Se que no han sido totalmente erradicados pero últimamente sólo los vemos como nexo entre sagas y aunque hay series que como Global Frequency o Planetary (en su primera etapa) ambas del genial Warren Ellis que han demostrado que todavía se puede contar mucho en un pequeño número de páginas ahora mismo suele ser un rara avis.

En Marvel casi no se ven estos episodios desde que Joe Quesada llegó al poder a comienzos de siglo y fomentó la política de tomos recopilatorios, para ello dejó sentadas claras directrices sobre el número de episodios por saga – habitualmente seis – y que las portadas pudieran ser perfectamente intercambiables.
Antes hablábamos de Warren Ellis, pues bien el pasado mes de noviembre fue Brian Wood quien hizo magia con 24 páginas en la serie X-Men, donde si le dejan los jerifaltes y los crossovers puede acabar marcándose una etapa para el recuerdo.

El episodio se trata de un epílogo a la saga de Primordial y es que antes comentaba que estos números únicos suelen ser puentes entre sagas y claro esté no es una excepción. Pues bien Wood y un pletórico David López nos cuentan una aventura divertida, emocionante y tierna… o bueno más bien dos, porque mientras la plana mayor del equipo femenino se dedica a salvar el día evitando que un avión de pasajeros se estrelle. La mejor parte está destinada a contarnos un día como cualquier otro para Júbilo y Lobezno.
Entrañable pareja donde la haya desde que ella salvó a Lobezno que había sido crucificado por los Cosechadores en Australia, juntos han tenido una relación padre e hijo muy especial, de hecho para muchos Júbilo siempre será la Kitty Pryde de los noventa, aunque yo creo que son personajes bien distintos.

Wood clava la personalidad de ambos, y se marca unas cuantas escenas cotidianas para el recuerdo en la tradición de las timbas de Poker de la Cosa y Logan o los partidos de baseball de la Patrulla X, aquí se limitan a visitar el antiguo barrio de Júbilo. La casa donde se crio, el centro comercial donde se pasaba media vida o la playa, es más Wood recuerda algo que parece que todo el mundo ha olvidado y es que hoy por hoy Júbilo es un vampiro y además madre desde hace poco tiempo. La última página con Júbilo y Shogo siendo fotografiados por el móvil de Lobezno es sencillamente para enmarcar porque la Patrulla X son mutantes, son héroes, son forajidos pero sobre todo son una familia.

No me gustaría acabar sin mencionar otro episodio que bien podría estar dentro de esta categoría y es  el capítulo final de Fuera de Lugar de La Imposible Patrulla X donde Bendis se toma un respiro para contarnos un rato de descanso de la alineación original ahora que los ánimos ya están reposados y también hay que reconocer que se marca un buen par de momentos chulos.

Como Rachel Grey y Jean Grey topándose a la salida de la ducha o ésta ayudando al Hank actual o echando la peta al Hank joven porque no le ha desvelado sus sentimientos. Divertidas son las páginas donde Scott y Bobby van al pueblo a ligar, hay varios diálogos que me hicieron partirme la caja XD Ayuda mucho el dibujo de David LaFuente que lejos de su mejor momento, en mi opinión, le otorgar un toque manga muy resultón aunque adolece de una de las principales carencias de este estilo que es la ausencia de fondos.
Sinceramente no me importaría lo más mínimo disfrutar de más episodios así.

2 comentarios:

XAVI dijo...

Buen artículo.

¿Júbilo vampiro?. Hace tiempo que no leo a los Hombres X.

Me quedo con lo de Júbilo y Kitty Pride. Esta claro que ambas tienen personalidades diferentes. De hecho, Júbilo no se puede decir que sea la "Kitty" de los 90, aunque sólo sea por el acercamiento a Logan.

Todos conocemos la vena paternal del Canadiense.

Butterfist dijo...

Estoy de acuerdo contigo! Es una pena ver que colecciones como Vengadores o Nuevos Vengadores ya solo sean ríos que desembocan en un evento. Coges cualquier cómic de Marvel Gold y ves que en tres números te hacían una historia buenísima con Kang. Cuanto daño ha hecho Quesada...

Un saludo!