miércoles, enero 08, 2014

LESSON OF THE EVIL. La última macarrada/obra maestra de Takeshi Miike



Bueno amigos con esta ya son veintisiete las películas que he visto en Sitges y de las que he hablado por aquí. Ya van quedando pocas por lo que supongo que en un par de semanas habré terminado con ellas y volveremos a la programación habitual del blog que se que muchos de vosotros ansiáis, así que disculpas si os he atufado mucho con el cine en los últimos meses.

Hoy volvemos a hablar de cine asiático que siempre está muy presente en Sitges y además de uno de los mejores – y más prolíficos – directores japoneses que hay en activo, el genial Takashi Miike que además iba por partida doble al festival  y que nos dejó a todos boquiabiertos con la adaptación de la novela “Lesson of the Evil”.

Miike es un especialista en hacer trampas en sus películas, nos engaña a todos los espectadores, cambia de rumbo y da giros de manera sorprendente que te pillan por sorpresa y desde luego que podríamos hablar de un “estilo de cine Miike”, siempre lleno de personajes con gran profundidad, profundos análisis de la psicopatía humana y estallidos de violencia, a veces gratuita y a veces no. Lesson of the Evil no podría ser menos.

Si se animan a verla no decaigan con los primeros 30-40 minutos donde da la sensación de que estamos ante un filme escolar más donde Miike reflexiona y denuncia el Bullying, el maltrato o la presión social de la sociedad nipona a nivel escolar con la dura competitividad y nivel de estrés al que están sometidos alumnos. De eso hay mucho pero desde el primer momento si sabemos mirar veremos que nuestro protagonista tiene mucha pero que mucha miga.

Lesson of the Evil nos narra la historia de Hasumi Seiji (interpretado por Hideaki Ito), un profesor de secundaria afable, que cae bien a los alumnos y que en general lleva una buena vida, apacible y es querido y respetado. Pero un buen día las cosas empiezan a torcerse y empieza a rumiar una idea que acabará con sus problemas, el problema es que dicha idea es totalmente impopular y le puede acarrear muchos problemas. 
Miike borda la manera en que Seiji va siendo presa de sus demonios internos y como poco a poco va perdiendo la cabeza, hasta el punto que un objeto que será pieza fundamental de la segunda mitad del filme empieza a hablarle en su cabeza provocando algunas de las escenas más surrealistas y delirantes del filme.

Así llegamos al baño de sangre que son los últimos cincuenta minutos, una absoluta orgía de violencia marca de la casa y plagada de momentazos de humor negro. Es una brutalidad tras otra, algunos dirán que excesiva pero a mi se me antoja necesaria para que el personaje actúe con lo que se nos ha ido contando. El final es de traca y además es de esos que se recuerdan durante mucho tiempo.

Por mi parte Takashi Miike puede contar con mi dinero para las próximas, claro que para eso se tendrían que estrenar en España y eso lo veo más complicado.

NOTA: 8/10