martes, febrero 25, 2014

JACK RYAN: OPERACIÓN SOMBRA. Un nuevo comienzo.


La verdad es que han tardado bastante más de lo que esperaba en estrenar una nueva película de Jack Ryan desde que viésemos en cines hace más de una década la entretenida Pánico Nuclear protagonizada por Ben Affleck. Lo que no me ha sorprendido tanto – debido a la época en que vivimos – es que la nueva película se trate de un reboot en toda regla del personaje del tristemente fallecido Tom Clancy, además estamos en un nuevo siglo, nuevas normas y nuevas formas de hacer las cosas.

Sin estar basada en ningún libro en concreto, nos encontramos al joven Chris Pine (el nuevo Capitán Kirk) como un estudiante universitario al que el atentado del 11-S le marca profundamente y a partir de ahí empieza su carrera al servicio de su país, no tenemos guerra fría, pero en su lugar encontramos la guerra contra el terrorismo islámico y como ésta casi le cuesta la vida…

Momento en el que entra en su camino un genial Kevin Costner (pero que gran actor que es y que poco se luce últimamente) y le ofrece entrar en la CIA como analista infiltrado en Wall Street para que se encargue de destapar financiaciones ilegales de grupos terroristas, acontecimiento que desencadena toda la trama de la película.

Lo cierto es que pese a tratarse de una historia totalmente nueva tiene todos los ingredientes típicos de una novela de Tom Clancy: el protagonista patriota, el mentor con tintes oscuros o dramáticos, la chica guapa que debe lidiar con la vida del héroe y la amenaza terrorista que puede desestabilizar todo el equilibrio de la tierra de las oportunidades. Si te acercas a esta película ya sabes lo que vas a ver y desde luego a mi no me vendieron otra cosa que lo que esperaba. No en vano todos estos elementos tan “made in Tom Clancy” han sido introducidos por el guionista David Koepp, siempre cumplidor con sus trabajos en las sagas de Spider-Man, Misión Imposible o Jurassic Park.

La película tiene un ritmo que ya quisieran para si muchas películas de acción actuales y recuerda a los mejores momentos de la saga Bourne, aunque la cámara no sea tan habilidosa como en las películas protagonizadas por Matt Damon. Como siempre para todo héroe es necesario un gran villano y ahí tenemos al gran Kenneth Branagh que interpreta a un empresario ruso (vestigios de la guerra fría) que es investigado por Rya, Branagh además se encarga de la dirección del filme y se nota que este tío sabe lo que hace porque consigue que los 105 minutos que dura encajen como un puto reloj suizo.

Además de una trama bien elaborada tenemos grandes escenas de persecuciones, tiroteos frenéticos y peleas más que vistosas todo ello aderezado con una estupenda banda sonora de Patrick Doyle (que no me apetece buscarlo pero creo que se encargó de alguna de las entregas de Bourne), buenos diálogos y algunos chascarrillos bastante graciosos. Por supuesto estamos ante el inicio de una nueva franquicia y a nada que tenga éxito en la taquilla.

NOTA: 7/10

PD: No he hablado nada de la protagonista femenina porque es la asquerosa de la  Keira Knightley y no la soporto lo más mínimo la verdad.

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