jueves, febrero 13, 2014

THE WIND RISES. El do de pecho de Hayao Miyazaki




Una de mis apuestas seguras en el pasado festival de Sitges era sin duda la última película – en todos los sentidos – de Hayao Miyazaki. El maestro, genio, talento y creador sobre todo por excelencia del cine de animación japonés anunció su retirada poco antes de que la viese y por ello la expectación fue máxima. El estudio Ghibli seguirá sin él pero estoy convencido de que nada volverá a ser lo mismo.

Esta película tenía varios motivos para ser especial, el primero es el que hemos señalado más arriba y luego está el hecho de que por primera vez adaptaría una historia real, con sus particulares licencias desde luego, así que las ganas eran totales, y no sólo mías porque el llenazo del auditorio fue casi total. Si este año hay anime y puedo ir, que cuenten conmigo.

The Wind Rises – que finalmente tendrá distribución española con el título “Se levanta el viento” – cuenta la vida de Jiro. Un niño que sueña con volar e imitar los diseños de su ídolo italiano Caproni. Pero sus deficiencias físicas – es miope – le impiden ser apto para ser piloto por lo que concentra todos sus esfuerzos en crear el avión perfecto, finalmente como los duchos en historia sabrán Jiro acabará siendo el inventor del avión de combate Zero que jugó un papel fundamental en la segunda guerra mundial, en especial en el ataque a Pearl Harbour.

Como llega hasta este punto será lo que nos cuente The Wind Rises que se verá salpicada por acontecimientos REALES de la historia del siglo pasado de Japón como el gran terremoto (esta escena aunque sea animación pone los pelos de punta como pocas veces he sentido) de 1923, la epidemia de tuberculosis que causó millones de muertes o la entrada por la puerta de atrás de Japón en la guerra mundial.

La historia es totalmente conmovedora, quizás su desarrollo sea lento y carezca de acción pero al fin y al cabo se nos está contando un biopic y tengo que reconocer que todo lo relacionado con la capacidad de sacrificio del protagonista, con su trágica historia de amor consiguió que se me escapasen las lagrimitas más de una vez. Estamos ante una película humana, bonita, cruel y si se hubiera estrenado diez años antes me atrevería a decir que legendaria por lo rompedora que me ha parecido.

Técnicamente también me ha dejado con la boca abierta con una animación tan viva que parecía salirse de la pantalla y que me atrapó completamente como espectador, los efectos de sonido – la mayoría relacionados con el viento como era de esperar – son brutales y envolventes y la música de Joe Hishaishi sencillamente preciosa.

Echaré mucho de menos al maestro Miyazaki, un mago que me lleva acompañando desde mi infancia con clásicos como Sherlock Holmes o Lupin, con el crecí gracias a La Princesa Mononoke y El Viaje de Chihiro y que me enseñó a mirar atrás y redescubrir saltos en el camino con Nausicaa.

NOTA: 9/10

2 comentarios:

Oneyros dijo...

Te odio.

XAVI dijo...

¿Las Aventuras del Sherlock Holmes perruno eran de él? Madre mía...