martes, abril 22, 2014

BIENVENIDOS A BANSHEE




Cada cierto tiempo surge una nueva serie favorita de turno para el que uno suscribe, ahora mismo esa serie es Banshee que en Estados Unidos acaba de confirmar por una temporada y cuya primera consta de sólo diez epis que he visto de una sentada ¿cómo definir Banshee? Pues como bien diría mi amigo Luis es una versión macarra y desfasada de Justified ¡Ojo de Justified!

Los creadores son  Jonathan Tropper y David Shickler a los que se unió el todopoderoso Alan Ball (A Dos Metros Bajo Tierra y True Blood) y consiguieron venderle la serie a una subsidiaria de la HBO, canal donde habría encajado a la perfección por la violencia cruda y directa y por las tremendas dosis de sexo y tetas nada disimilados que tiene la serie.

La premisa es curiosa – por cierto que no hablaré del reparto porque para mi son todos unos completos desconocidos – Lucas Hood es puesto en libertad tras quince años de condena por robo de diamantes, tenía una cómplice y además los diamantes valorados en diez millones de dólares nunca aparecieron. Lo primero que hace es dirigirse al pueblecito donde vive – Banshee – e intentar reclamar lo que es suyo.

Hasta aquí poca cosa, pero sólo en cinco minutos de episodio, Lucas Hood acaba suplantando al que iba a ser el nuevo Sheriff de Banshee para asombro de sus tres ayudantes (hablamos de un pueblecito de esos de mierda, de casas bajas y bailes en el granero y con su propia comunidad Amish) , sabremos que su ex – novia está casada con un fiscal, tiene dos hijos y ambos son perseguidos por el dueño de los diamantes, un mafioso ucraniano llamado Rabbid que además es carismático de pelotas.

A este argumento que nada tiene que ver con el caso de la semana y se aleja totalmente de los procedimentales de turno con robo de identidad incluida, le tenemos que sumar un elenco de secundarios de lo más particular como un travestí experto en hacker cualquier tecnología, un ex – boxeador que regenta un bar y que aloja a Lucas y el caudillo local Kai Proctor, cuya falta absoluta de escrúpulos y moralidad da muchísimo juego y que como aliado puede ser muy valioso pero como enemigo es aterrador.

Los ingredientes que faltan para este explosivo cóctel son unas grandes dosis de sexo – que personalmente no me molestan lo más mínimo – y mucha violencia con peleas muy bien coreografiadas. Sobre el tema de las hostias me gustaría hacer una aclaración y es que pocas veces he visto series donde las peleas estén justificadas. Aquí tenemos a un falso policía que considera que los métodos convencionales para aleccionar a los delincuentes no sirven y usa los que tiene a su disposición sin pasarse, de hecho hay uno de los últimos capítulos con una pelea que ocupa buena parte del metraje, no cansa, no aburre y es realmente intensa.

Por último destacar que para  darle algo de enjundia al tema hay unos cuantos flashbacks que nos muestran lo putas que lo paso Lucas en la trena y que no esperéis una serie donde los argumentos se estiren hasta el infinito porque la principal trama que se presenta en el primer capítulo también termina en el último, en mi opinión se nota que no confiaban demasiado en la serie y preferían dejarlo todo cerrado.

En breve me pongo con la segunda.

NOTA: 8/10

2 comentarios:

Mike Lee dijo...

Me la apunto ya mismo. Tiene muy buena pinta, me encanta el género y la premisa parece más que interesante.

¡Gracias por la recomendación!

¡Saludos!

Anónimo dijo...

a ver si la veo!! Tengo antes que ver otras pendientes por antigüedad!!