sábado, junio 14, 2014

THE DEMON´S ROOK. Que perdida de tiempo.


 
En todos los festivales de cine fantástico hay siempre pufos, muchas veces consigo evitarlos, la mayoría gracias a las siempre sabias recomendaciones de mi amigo Fran Villalba, pero en muchas otras ocasiones no hay manera de evitar truñacos y así nos ha pasado en el pasado festival Nocturna y la película The Demon´s Rook – cinta que también expusieron en Sitges y que allí sí evitamos – que es una de las mayores mierdas que he visto en toda mi puta vida.

Escrita, dirigida y protagonizada por James Sizemore. The Demon´s Rook es la historia de Roscoe, un niño que está obsesionado con los monstruos que primero imagina y que luego le visitan por la noche. Un buen día uno de esos monstruos – con un diseño bastante chulo – le secuestra y se lo lleva a la dimensión del mal donde la madre oscura le enseñará a usar sus poderes psíquicos, que en una película de bajo presupuesto como esta se limitan a que el prota alce la mano ponga cara de estreñido y algo se mueva o explote…

La cinta francamente no hay por donde cogerla, de repente de un plano a otro han pasado quince o más años, ni me acuerdo, y Roscoe que parecía tan contento en el infierno decide escaparse, también llegan un demonio que convierte en bichos feos a la peña – algunos efectos de maquillaje están muy chulos – y también los controla mentalmente, de hecho protagoniza una de las escenas más absurdas de la película cuando de manera totalmente gratuita se junta con tres tías de tetas enormes y hace que de despeloten del todo con peluchito incluído.

Así es como avanza la película, con Roscoe corriendo de un lado para otro en la variedad de exteriores…. Nótese la ironía porque la película parece que ha sido filmada en un pinar de Navalcarnero y en dos casas que había por ahí. Porque claro tiene que acabar con el demonio que a fin de cuentas a parte de criarle, darle poderes y hacerle ser más guay que los demás pues quitando eso no ha hecho nada por él.

Encima es que la puta película es larga y los 103 minutos que dura se me hicieron realmente eternos y es que una vez que la “trama” se destapa no pasa prácticamente nada, el nivel de emoción es menos que cero, la empatía con los personajes es nula y lo único que queda mínimamente decente es la curiosa banda sonora de Tim Reis.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Pues a mí me encanta, me parece una fiesta de la mitología a lo Clive Barker, una cabalgata de monstruos y demonios, un pastel de gore como dios manda (es decir: cutrongo), y una propuesta superoriginal y refrescante. Sin duda, una de mis pelis favoritas de 2013.