sábado, julio 26, 2014

STARR: EL BÁRBARO. Mierda metalingüistica.


Recuerdo cuando en su momento Panini publicó en España en su formato 100 % Marvel estafa – que por cierto amiguitos comenzará a tangarnos en breve un euro y medio más por la cara – la miniserie de Starr el Bárbaro. Un personaje que sabía que existía y que es un vieja creación de Roy Thomas y Barry Windsor Smith publicada en algunos magazines de Marvel de los setenta.

Como actualmente a Dark Horse le va muy bien con Conan y a Dynamite con Red Sonja, personajes que hace tres lustros eran publicados con mayor o menor fortuna por la Casa de las Ideas ahora quiere recuperar esa parte del mercado y lanzó este proyecto a modo de globo sonda que afortunadamente la cordura y el buen gusto hicieron que pasase prácticamente desapercibida y no ha tenido continuidad alguna.

Para este nuevo revival contamos con la pluma de Daniel Way, guionista para nada brillante e incluso me atrevería a decir que competente que parece gozar del favor de Marvel puesto que ha encadenado proyectos de altura uno tras otro: Wolverine Origins, Deadpool, Thunderbolts… por lo que ya os podréis imaginar el resultado más o menos en este aspecto. Dibujando sin embargo contamos con el célebre Richard Corben que aunque está un poco “rarito”sigue teniendo ese estilo tan personal suyo, esa narrativa rabiosa y esa facilidad para el gore y la violencia que tan bien le sientan a este tipo de historia.

El problema viene derivado de Daniel Way que no parece tener muy claro el tono que quiere imprimirle a la historia. Comienza de manera muy seria narrándonos el drama en que se ha convertido la historia de Len Carlson – creador del personaje – que está viviendo prácticamente en la indigencia, por otro lado veremos el origen de Starr en su era de barbarie y como acabó siendo el asesino y conquistador que fue. Todo esto narrado en tono de canción por un horrible personaje llamado Renato que aparece tanto en un plano como en el otro.

Así pues la combinación de ficción y “realidad” y de como Len Carlson se ve metido en el universo que él mismo creó es bastante interesante, la pena es que las líneas de diálogo de Daniel Way saltan tan rápido de los chistes sobre tetas y pollas al drama de seres inocentes asesinados y miseria mundana. Hecho que posiblemente le pueda parecer interesante a alguien pero que a mí personalmente me ha sacado completamente de la historia. No lo puedo remediar.

Menos mal que no pagué por ella.


 NOTA: 3/10