viernes, agosto 01, 2014

HASTA SIEMPRE DICK SMITH, MAESTRO DEL MAQUILLAJE





Taxi Driver, El Exorcista, Scanners, El Padrino, Amadeus… fueron películas de los años 70 y 80, décadas donde los efectos digitales por ordenador era algo que atisbaba en el futuro. En todas estas películas los protagonistas debían aparecer en pantalla con grandes diferencias estilísticas o faciales que discrepaban de como eran en realidad, en ocasiones el ego de los actores no estaba por la labor de cambiar su peinado – como Robert DeNiro creo recordar en Taxi Driver – así que ahí es donde entraba en juego Dick Smith.

Maestro del maquillaje responsable de que Linda Blair escupiera un vómito verde y fuera víctima de pústulas infernales, del peinado mohicano de DeNiro o de que Marlon Brando fuera todo un yayo en El Padrino. Incluso en tiempos modernos se contó con él para los efectos de The House of Haunted Hill, ese maravillo remake de finales de siglo que pasó injustamente desapercibido.

Dos párrafos y ciento cincuenta palabras es lo que he necesitado para presentar brevemente a Dick Smith. Este maestro del latex, la sangre falsa y las prótesis murió en el día de ayer dejando tras de si todo un legado en el séptimo arte que le echará mucho de menos.

Genio e innovador. Una de sus mayores aportaciones al género fue sustituir las habituales máscaras artificiales de una sola pieza por un conjunto de piezas habitualmente de látex que se adaptaban a las condiciones faciales de cada actor y sobre ellas ya aplicaba el maquillaje que correspondiese.

Sus primeros trabajos estuvieron ligados al mundo de la televisión para la cadena NBC, medio que le dio la oportunidad de trabajar en la serie “la Dimensión Desconocida” que a su vez según cuentan fue el puente perfecto para que entrase como maquillador jefe en El Exorcista. Ha trabajado en más de setenta producciones, con grandes logros como caracterizar a un joven Dustin Hoffman de poco más de treinta años en un anciano de más de cien en “Pequeño Gran Hombre”.

Como era de esperar su imprescindible labor y pasión le sirvieron el Oscar de la Academia en 1984 y en 2011, aunque si bien es cierto que este último fue como reconocimiento a toda una década. Smith ha estado siempre activo aunque es cierto que no se prodigaba demasiado en las últimas décadas, haciendo algún trabajo menor y sobre todo dando cursos y seminarios sobre la materia. Algunos de sus últimos trabajos incluyen filmes como la genial comedia negra “La Muerte os Sienta Tan Bien” o el drama “Eternamente Joven”.

Descanse en paz.

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