jueves, agosto 07, 2014

VAMPIRE ACADEMY. Colmillos y Calenturas




Una de las últimas sagas de best-sellers juveniles que ha sido adaptada al cine es la llamada “Vampire Academy”. Este año se ha estrenado la primera entrega y presumiblemente última con lo que el cliffhanger con el acaba la película nos dejará igual – o eso no nos leemos los libros – y nunca sabremos como acaba ¿Cómo es eso posible? Pues porque esta cinta es el mayor hostion en taquilla que se ha visto en lo que va de década puesto que a falta de que se estrene en algún país del tercer mundo – como España – lleva recaudados unos miserables trece millones de dólares.

Vampire Academy nos pone en la tesitura de Rose, una vampiresa de la casta de los Dhampir que vienen a ser la carne de cañón de los vampiros aristócratas llamados los Moroi, a la que pertenece su amiga Lisa que además es descendiente directa de la familia real, los Moroi además son más guay porque pueden desarrollar poderes mágicos sobre los cuatro elementos básicos: aire, tierra, fuego y agua (falta corazón, pero eso fue una mierda de Capitán Planeta) y luego están la tercera raza los Spartoi que son una panda de cabronazos casi indestructibles que sólo mueren con una estaca de plata en el corazón y que odian tanto  a los Moroi como a los Dhampir.

Puesto así suena hasta interesante, de hecho la película introduce muy bien a las tres castas en apenas unos minutos de los más de 100 que dura Vampire Academy, el problema viene en la total y absoluta falta de carisma de los protagonistas que son aún más sosos que el salmonete de Edward Cullen y la rancia de Bella. En ningún momento se logra la empatía o simplemente el interés por lo que pueda pasarles porque sólo esperas que este coñazo acabe rápido.

Dirige Mark Waters, un especialista en cintas protagonizadas por adolescentes moja bragas como “Ponte en mi lugar” (que fue la versión de este siglo de Big) o “Chicas Malas”.  Tengo claro que la productora pensaba que tenía el siguiente Crepúsculo entre manos ya que las cosas avanzan con calma, las protagonistas se maldicen a ratos por ser vampiros mientras que intentan hacer cosas de adolescentes normales como follar e ir de tiendas. A todo esto hay que sumarles el típico traidor que se ve venir a la legua, la batallita – más o menos currada la verdad es que es resultona -, el mencionado cliffhanger y algún que otro chiste malo.

En lo referente a los actores pues la verdad es que me he quedado igual que antes de verla porque salvo un lamentable Gabriel Byrne al resto no los tengo nada controlados y o bien me hago viejo o han buscado debajo de las piedras o en cualquier telesiere chusca para ahorrarse unos cuartos en este aspecto.

Se dice muchas veces que la gente es injusta con tal o cual película pero en este caso la hostia es bien merecida.

1 comentario:

XAVI dijo...

"el salmonete de Edward Cullen y la rancia de Bella".

Yo la verdad es que no sé que cojones le ven los tíos a la Stewart esa, sólo sabe poner dos tipos de cara, el de depresiva y el de rancia, que viene a ser como el anterior pero con algo de cabreo que no pasa de un mero "mira que me enfado, pero no llego a tanto".

A todos estos se los tendrían que cargar como decía BRAM STOKER, estaca en el corazón y cortarle la cabeza.

¡Coño ya! ¡Que puto asco de vampirillos adolescentes! Todo el puto día lloriqueando en plan emo.