martes, noviembre 04, 2014

LA ISLA MÍNIMA. TODOS OCULTAN ALGO


 
Sí, lo admito. He visto La Isla Mínima y lo primero que he pensado es que a su director y equipo de producción le gustó mucho (pero mucho mucho) True Detective, serie de la HBO que terminó este año en mayo con una primera temporada que se movía en dos tiempos, elemento que no está presente en La Isla Mínima, pero que recuerda demasiado a la mencionada serie. Pero claro, no es posible que una haya influenciado a la otra porque se produjeron y grabaron prácticamente a la vez, así que amigos, a veces, las casualidades existen.

La Isla Mínima está ambientada en los años 80, poco después de la llegada de la democracia a un país donde la policía tuvo que reciclarse en gran medida, así conocemos a nuestros protagonistas, el joven Raúl Arévalo que y el viejo y de fascistoide pasado, Javier Gutiérrez. La noche y el día y la ocasión de ver a dos grandes actores que normalmente tienen ligada casi toda su obra a la carrera. En especial Javier Gutiérrez, actor que ya demostró sus dotes para el género negro con la excelente “Las Manos del Pianista”.

Los dos tendrán que viajar hasta la Andalucía más profunda para investigar la desaparición de dos hermanas. En el escenario del posible crimen se encontrarán con un pozo de sospechosos sin fondo, callejones sin salida y muchas preguntas del pasado que claman por encontrar una respuesta.

El realizador Alberto Rodríguez aprovecha a la perfección los 105 minutos que dura “La Isla Mínima” para crear una historia que engancha desde el primer momento y que te mantiene pegado a la pantalla. Si bien es cierto, que en lo “policiaco” o “detectivesco” la película tiene bastantes tópicos, aunque la ambigüedad del final está bastante bien lograda. En lo referente al guion, lo que más me ha interesado es como han interactuado los dos protagonistas y aquí me detengo de nuevo en Javier Gutiérrez, que me ha encantado, a veces cabrón, a veces carismático y a mí me la coló.

Sin embargo donde tengo que detenerme en “La Isla Mínima” es en el apartado técnico, con la recreación de la España de los 80 (que rodándose donde se ha rodado no ha debido costar mucho) y sobre todo la asombrosa fotografía de Alex Catalán, los planos aéreos de la zona, la desolación de unas carreteras intransitables por la lluvia o la hipnótica banda sonora de Julio de la Rosa, hacen de esta película una de las más completas en estos aspectos.

Es posible que el mencionado final, que tiene varias interpretaciones, puede no gustar a los que busquen algún filme convencional en este sentido, pero oigan que ya es hora de que se apueste por películas españolas que no sean lo de siempre: las comedias chuscas, la Guerra Civil, las mujeres maltratadas de Isabel Coixet, el drama social o los personajes arquetípicos de Almodovar.

Con películas así, pueden contar con mi entrada.

NOTA: 8/10

1 comentario:

Patatescu dijo...

Tienes que poner mejor planos cenitales,que le da +2 a la crítica. La peli me gustó mucho,pero luego en casa pensando la trama policiaca me dió bajona