martes, noviembre 04, 2014

SITGES 2014. ANNABELLE. Poco susto y poca chicha


 
Buenos días amigos! Vamos con una nueva reseña de Sitges. Hoy podríamos hablar de una víctima en toda regla del hype. Estoy hablando por supuesto de Annabelle, el spin-off de la maravillosa The Conjuring de James Wan que al año pasado nos acojonó como pocas películas lo han conseguido en el presente siglo. Se llevaba tiempo hablando de ella y finalmente se expuso en Sitges en dos pases.

Lo primero que hay que decir es que Annabelle, es decepcionante, primero porque es una película bastante malucha y segundo porque la sombra de James Wan es muy alargada. Pero tengo que decir, que sin ser una película buena, ni mucho menos se merecía los abucheos y las risas que se le profirieron en el Auditorio. Personalmente creo que el postureo se está imponiendo en el festival de cine fantástico de Cataluña y cualquier producción con aspiraciones mainstream es mirada con desdén y desprecio.

Vamos, a ver, tampoco esperaba gran cosa, entre otros motivos por el director John R. Leonetti, realizador de grandes joyas como Mortal Kombat: Aniquilación y El Efecto Mariposa 2. No son muy buenos mimbres, por otro lado la Warner tampoco se ha quebrado mucho, ni New Line y le dieron seis escasos millones de dólares para que se luciera y oigan, lucen, porque escenas con efectos especiales tiene pocas, pero al menos son resultonas y desde luego le han sacado rentabilidad pues lleva recaudados en todo el mundo casi cien.

Es una pena que haya sido tan floja, porque empieza bastante bien y el tema de los juguetes endemoniados siempre me ha parecido muy interesante, relacionar la sucesión de acontecimientos con los crímenes de Charles Manson también me ha gustado, así como algunos sustos plenamente artesanales basados en efectos de luz, de sonido o simplemente cambiando la muñeca de sitio como si tuviera vida propia, no hace falta mucho más.

Sin embargo, la caracterización de personajes y el carisma de los actores es poco menos que nulo. La historia además es sota, caballo y rey y es totalmente predecible, su duración no llega a los cien minutos y se hace algo pesada porque en ocasiones parece más drama que terror. Como he dicho hay momentos muy buenos como el comienzo, el susto del ascensor y el “incendio”. Tengo que confesar que me llevé más de un sobresalto, pero esperaba más… como todo el mundo.

Posiblemente la sensación colectiva acerca de Annabelle sería notablemente más positiva (aunque sin tirar cohetes) de haber sido su final cualquier otro menos el que tramposo y anticlimático desenlace que se nos ofreció. Una tontería como un piano, totalmente cogido por los pelos, oportunista y con bastante poco sentido.

Una pena, porque al final da la sensación de haber visto un remake cutre ambientado en los setenta de Insidious que algo remotamente parecido a The Conjuring.

NOTA: 4/10