lunes, diciembre 01, 2014

INTACHABLE. 30 AÑOS DE CORRUPCIÓN de Víctor Santos. Radiografía de nuestra historia

 

Los aficionados al cómic patrio estamos de enhorabuena, ahora mismo vivimos un gran momento con una producción que si bien está más que mermada por la crisis, cuenta con autores más que solventes que no hacen otra cosa que superarse a sí mismos con cada obra. Uno de estos autores es Víctor Santos, además tenemos la suerte de que se trata de un autor todoterreno que se atreve con cualquier cosa y es tremendamente prolífico, siempre está trabajando en varios proyectos a la vez.

Hoy vamos a pararnos en uno de sus trabajos más recientes publicados por Panini Comics. 
Intachable: 30 años de corrupción, una novela gráfica donde Santos se mueve en el terreno que mejor conoce. El noir, pero un noir lejos de la sofisticación de Polar, Intachable se mueve en el marco del tráfico de drogas, el fraude inmobiliario, la corrupción política y las ansías de poder, vamos, que usando nombres ficticios, Santos se dedica a radiografiar la actualidad política española.

Intachable está centrado en la figura de César Gallardo, un niño bien que desde joven tuvo claro que quería vivir bien, al coste que fuera y cuya ambición no tiene límites, el título de la novela gráfica “30 años de corrupción” no es en vano, pues veremos desde su infancia, hasta sus primeros pinitos con la ilegalidad, pasando por todo el crimen y especulación por explotar la costa mediterránea. Como he comentado, no hay nombres reales, pero no cuesta nada imaginarse sus análogos en la vida real.

Intachable, es una historia sucia, desagradable, tristemente realista y que engancha desde la primera página, narrada en parte en primera persona, Santos nos conduce por donde quiere, haciéndonos partícipes de los tejemanejes de este puñado de seres despreciables, en más de un momento no pude evitar una mueca de desprecio viendo lo que veía en las páginas, la frialdad, la capacidad para calcular todo en cada momento por parte de Gallardo.

También hay intentos por parar a este tipo tan despreciable claro está, un oficial de policía (que me recuerda bastante a Dennis Franz, de Canción Triste de Hill Street) idealista que espera acabar con gallardo. Santos se las apaña para meter varias escenas de acción, mudas, que ocupan entre cuatro y seis páginas y que son un ejemplo de planificación y narrativa. Una pasada.

El final golpea como un puño cerrado en un estómago vacío, realista y cruel. Nada fantasioso y da que pensar.

NOTA: 8/10

1 comentario:

XAVI dijo...

La realidad cotidiana como factor para narrar historias. La verdad es que me parece algo bueno y más si toca temas tan sucios y mezquinos como la política (pensaba poner las drogas, el crimen, la especulación bursátil y bancaria amén de la especulación inmobiliaria, pero para que que engañarnos...).

En nuestro país también se hacen grandes cómics, sólo basta con mirar la realidad cotidiana.

Lo del final, lo desconozco por que no lo he leído pero por lo que comentas, "golpea como un puño cerrado [...], realista y cruel" me recuerda a lo que en una ocasión Alan Moore comentó respecto de las mejores historias, que son aquellas que nunca acaban bien.

Por cierto, el dibujo me recuerda a Sean Phillips.